La organización de la despedida pública de Carlos «Indio» Solari derivó en una consecuencia inesperada dentro del peronismo bonaerense: volvió a sentar en una misma mesa a Máximo Kirchner y Axel Kicillof, dos dirigentes que atravesaban semanas de tensión política y escaso diálogo.
Según trascendió en las últimas horas, ambos participaron de las conversaciones para acompañar a la familia del músico y colaborar en la búsqueda de un espacio capaz de albergar una despedida multitudinaria. La necesidad de coordinar aspectos logísticos y organizativos terminó generando un canal de comunicación que hasta hace pocos días aparecía prácticamente congelado.
El primero en tomar contacto directo con el entorno del cantante fue Máximo Kirchner, quien se acercó a la vivienda de Parque Leloir pocas horas después de conocerse el fallecimiento. El diputado mantenía desde años atrás un vínculo personal con Solari y frecuentaba encuentros privados con el artista y su pareja, Virginia Mones Ruiz.
Desde la administración bonaerense, en tanto, pusieron a disposición de la familia la estructura provincial para colaborar en la organización del homenaje público. Fuentes cercanas a Kicillof señalaron que el gobernador ofreció asistencia logística y distintos espacios alternativos para la realización del evento.
Las conversaciones se desarrollaron en paralelo a una fuerte discusión política sobre el papel que debía asumir el Estado frente a la muerte de una de las figuras más convocantes de la cultura popular argentina. En ese contexto, también surgieron versiones sobre la posibilidad de utilizar instalaciones nacionales para la despedida, mientras distintos sectores reclamaban una ceremonia de alcance masivo.
La situación expuso además las diferentes reacciones que provocó el fallecimiento del músico. Mientras dirigentes del peronismo impulsaban alternativas para facilitar el homenaje, desde distintos sectores del oficialismo se analizaba cómo responder a una conmoción social que movilizó a miles de seguidores en todo el país.
Más allá de la logística, en el peronismo algunos dirigentes observan que el impacto emocional generado por la muerte del Indio podría contribuir a descomprimir tensiones internas. La reanudación del diálogo entre Kicillof y Máximo Kirchner aparece como uno de los primeros efectos políticos de una noticia que sacudió tanto al mundo de la música como a la dirigencia nacional.
La cercanía de Máximo Kirchner con Solari nunca fue un secreto. En el kirchnerismo recuerdan encuentros frecuentes entre ambos y destacan la admiración que el dirigente de La Cámpora sentía por el músico. También recuerdan los gestos de acercamiento que el cantante tuvo con el espacio político durante los gobiernos kirchneristas y su vínculo con Cristina Fernández de Kirchner.
Por eso, mientras miles de fanáticos se preparan para despedir al artista, la organización del homenaje terminó convirtiéndose también en un escenario donde comenzaron a recomponerse relaciones políticas que parecían atravesar uno de sus momentos más delicados.
RG

