Antonio, o Tony, como le dicen los oyentes, es descendiente directo del cacique huarpe Santos Guayama. De hecho lleva su apellido, y mucho más que eso porque es un gran defensor de los problemas comunitarios, y se jacta de que en Estación Más, la FM donde trabaja, se denuncia todo lo que no está bien y se abordan los temas políticos a diario. Lleva 25 años en medios radiales y está orgulloso de trabajar para la comunidad, de vivir de lo que le gusta y haber podido ser sostén de familia trabajando en el periodismo. (La diferencia de escritura en los apellidos obedece a un error en el Registro Civil).
Su camino profesional comenzó formalmente en el año 2000, aunque su primer relato de fútbol —un clásico entre Sarmiento y Belgrano— ocurrió a fines de 1999. Es que el deporte fue lo que lo acercó a la radiodifusión, más precisamente a la radio de la Unión Vecinal de Los Berros, para luego trasladarse a Radio San Antonio, que en aquel entonces era la emisora más destacada de la zona.
Pasaron apenas cinco años, cuando fue elegido para conducir y hacer periodismo en el programa central de esa emisora, un espacio que nunca más abandonó y que ha consolidado su vínculo con la audiencia.
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Guallama junto a su esposa y cuatro hijos en su reciente cumple de 49. El periodista también tiene 8 nietos.
Hace dos y medio, decidió un cambio y pasó a desarrollar su labor en la Estación Más (106.9 FM) con su programa «Llamalo como quieras», un nombre que lo ha acompañado durante más de 20 años de trayectoria.
En todo ese tiempo se animó a relatar fútbol y automovilismo en medios locales, incluso vivió tres años frente al Club Mocoroa en Capital, pero decidió retornar a Media Agua por la conexión única que genera con su comunidad.
Su estilo periodístico se caracteriza por la independencia y la opinión libre, enfocándose principalmente en la información local y la política.
“Me gusta abordar temas sensibles o que son un tabú para el departamento, como la inseguridad o el crecimiento del consumo de drogas que es preocupante. Tenemos muchos problemas por estar lejos de la Capital, acá por ejemplo, faltan profesionales en el hospital, las rutas nacionales como la 153 está en pésimo estado. Todo eso hace a la calidad de la gente de esta zona y hay que decirlo”, asegura. “Me gusta abordar temas sensibles o que son un tabú para el departamento, como la inseguridad o el crecimiento del consumo de drogas que es preocupante. Tenemos muchos problemas por estar lejos de la Capital, acá por ejemplo, faltan profesionales en el hospital, las rutas nacionales como la 153 está en pésimo estado. Todo eso hace a la calidad de la gente de esta zona y hay que decirlo”, asegura.
Siendo niño ya era un apasionado de la radio. Lo heredó de su padre que jamás dejaba de escuchar alguna emisora. Tanto es así que conserva fotos de tercer grado de la Escuela Felix Aguilar donde ya dirigía los actos. Un camino que lo marcó.
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Desde sus inicios, cuenta que tomó el periodismo como una herramienta de conciencia social donde es fundamental involucrarse en los problemas del vecino y no esperar a que “lo afecten a uno mismo”.
A sus 49 años, este hombre nacido y criado en Sarmiento quien considera a Media Agua como su lugar en el mundo— lleva en su sangre la herencia de Santos Guayama, lo que quizás explica su vocación por defender derechos y plantear reclamos comunitarios
“Afortunadamente también la gente nos escucha por plataformas y eso nos ha permitido tener anunciantes que van más allá de Sarmiento. La tecnología nos ha permitido llegar un poco más lejos”, dice.
Por supuesto que la gran mayoría de la audiencia se identifica como samientina, y por ende la información tiene un fuerte tinte local. Es la gente de esa comunidad la que comparte reclamos, realiza consultas y está al tanto de todo lo que allí sucede.
Su cercanía es tal que comparte su número personal, recibiendo consultas y pedidos de ayuda a cualquier hora del día, reafirmando que en un pueblo como el suyo, la radio sigue siendo el corazón de la vida popular
Reconoce que la desventaja de hacer periodismo lejos de la capital sanjuanina es básicamente la falta de conexión con los funcionarios públicos. “Muchas veces no atienden y estar en la ciudad facilita verlos en actos, consultarlos, preguntarles y hasta acercarle inquietudes. Acá tenemos que esperar que vengan, si es que vienen, porque, por ejemplo, el ministro de Salud, no ha venido nunca. Hace ya un tiempo vino el ministro de Minería pero lo hizo en helicóptero, pero aproveché para decirle que no había padecido la ruta en tan malas concidicones aunque no sea de su injerencia, pero los vemos muy poco y no podemos dejarlo pasar”, relata.

