Desde el drone de Tiempo, así está el canal Benavídez tras la tragedia en Santa Lucía


El canal Benavídez fue sobrevolado por el drone de Tiempo de San Juan tras la muerte de una mujer ocurrida el pasado miércoles. El relevamiento permitió observar distintos tramos y condiciones del cauce, en un contexto marcado por nuevos cuestionamientos a la seguridad.

Las imágenes aéreas vuelven a poner el foco sobre uno de los canales más peligrosos de San Juan. El canal Benavídez quedó nuevamente en el centro de la escena tras la muerte de una mujer de 58 años, en un hecho ocurrido el último miércoles y que reavivó la preocupación por los riesgos que presenta este cauce en distintos sectores urbanos.

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El registro, realizado por el drone de Tiempo de San Juan, permitió observar varios tramos del canal, donde se evidencian condiciones que incrementan el peligro. En algunos sectores, no existe vallado que impida el acceso directo al agua, mientras que el caudal -en momentos elevado- genera corrientes intensas que dificultan cualquier intento de salir una vez dentro.

Se trata de un canal que atraviesa zonas densamente pobladas de Capital, Chimbas y Santa Lucía, y que, con el paso del tiempo, se convirtió en escenario de múltiples episodios trágicos.

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La tragedia que volvió a encender las alarmas

El hecho más reciente ocurrió el miércoles en horas de la siesta, cuando Silvia Mónica Valdivieso, de 58 años, fue hallada sin vida en el interior del canal. La mujer había sido denunciada como desaparecida por su esposo, Horacio Soria, quien acudió a la Comisaría 27° tras no encontrarla en su domicilio del barrio Aramburu.

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La tragedia del último miércoles en Santa Lucía.

La tragedia del último miércoles en Santa Lucía.

Según fuentes oficiales, se presume que la mujer cayó de manera accidental al canal a la altura del barrio Costa Canal III, en el límite entre Capital y Chimbas. Su cuerpo fue arrastrado por la corriente a lo largo de al menos dos kilómetros, hasta ser visto por vecinos en inmediaciones de Benavídez y Chacabuco, cerca del ingreso a la fábrica Cattorini, en Santa Lucía.

Tras el aviso, personal policial y de Criminalística intervino en el lugar, bajo directivas de la UFI de Delitos Especiales, y procedió al levantamiento del cuerpo para su traslado a la Morgue Judicial.

Un antecedente reciente y una investigación en curso

El canal Benavídez ya había sido escenario de otra tragedia en enero pasado, cuando murió Pablo Tiziano Aráoz Castelino, un adolescente de 13 años. El hecho ocurrió mientras el menor se encontraba junto a otros chicos en el cauce, en una zona donde es habitual que niños y jóvenes se bañen durante los días de calor.

La causa aún es investigada por la Justicia. En febrero pasado se conoció que uno de los menores que estuvo presente declaró en Cámara Gesell y aseguró que todos se arrojaron al agua por voluntad propia, aunque no sabían nadar. Según su testimonio, la corriente los arrastró y, pese a los intentos por sostenerse, no pudieron evitar el desenlace fatal.

El relato forma parte de una investigación que busca determinar si existió algún tipo de responsabilidad de terceros en lo ocurrido. El relato forma parte de una investigación que busca determinar si existió algún tipo de responsabilidad de terceros en lo ocurrido.

Entre el peligro y una práctica que se repite

Más allá de los hechos puntuales, el drone de Tiempo también permitió detectar una problemática que se repite en distintos puntos del canal. En algunos sectores, especialmente durante el verano, el Benavídez se transforma en una especie de “pileta improvisada”, donde niños y adolescentes se bañan a pesar del riesgo.

Embed – A días del accidente en el canal de Benavídez, ciudadanos se bañan libremente

En relevamientos anteriores, incluso después de la muerte del adolescente en enero, se registró la presencia de menores dentro del agua en zonas críticas. Allí, la combinación de profundidad, corriente y estructuras como sifones o puentes convierten al canal en un lugar altamente peligroso.

Vecinos de la zona han advertido en reiteradas oportunidades sobre esta situación, señalando la falta de controles efectivos y de infraestructura que impida el acceso. En algunos tramos, la ausencia de barandas o cierres facilita el ingreso directo al cauce, incluso para niños pequeños.

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