San Juan inicia la cuenta regresiva para fabricar sus propios paneles fotovoltaicos


Quizá algunos desconocen que en Pocito, cuando se pasa por el Estadio del Bicentenario y se mira justo enfrente, se puede ver un predio con enormes edificios. Uno es la sede de la empresa estatal EPSE y, pegado a ella, el galpón que será epicentro de una transformación industrial sin precedentes para la provincia y toda la región.

Allí cobra vida hace años la Fábrica Solar San Juan, un ambicioso proyecto impulsado por el Gobierno Provincial a través de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE), que ahora está en las etapas finales de montaje y calibración de equipos. Esta planta no es solo un complejo de ensamblado, sino que representa el paso definitivo hacia la industrialización de la energía solar en Argentina, permitiendo que la provincia pase de ser una líder en generación de energía limpia a una productora de tecnología de alta complejidad.

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Es decir, en pocos meses, San Juan podrá crear paneles solares como esos que ya se ven en casas, empresas y sitios públicos como la Circunvalación. En vez de comprarse en China, se harán en la provincia, a un precio competitivo.

La relevancia de esta infraestructura es enorme, tanto en su capacidad técnica y productiva. Una vez que la línea de producción esté plenamente operativa, la fábrica podrá alcanzar una potencia instalada de 450 megavatios anuales. Esta cifra es significativa, ya que multiplica por más de seis la capacidad original de 70 MW prevista en los inicios del proyecto.

En términos prácticos, esto se traduce en la posibilidad de fabricar más de 800.000 paneles solares por año, utilizando tecnología monocristalina de última generación, tanto en versiones unifaciales como bifaciales, estas últimas capaces de captar energía por ambas caras del módulo para maximizar la eficiencia.

El presidente de EPSE, Lucas Estrada, precisó a TIEMPO DE SAN JUAN detalles sobre el camino clave que resta recorrer. El funcionario explicó que, tras sortear algunos imponderables logísticos internacionales relacionados con el encarecimiento de los fletes por la guerra, la planta está lista para las pruebas funcionales. Sobre este punto, Estrada señaló que “la fábrica viene en cronograma. Ahora estamos esperando algunos insumos para empezar a hacer las pruebas justamente de funcionamiento de las máquinas y esperamos ahí poder inaugurarla mediado de agosto o septiembre de este año, por lo menos ya tener todas las pruebas hechas y ya a la espera de certificar los paneles”.

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Y afirmó que “las pruebas debieran empezar ahora en mayo; en realidad deberían haber empezado el 15 de abril, pero el embarque de los primeros insumos se retrasó un poquito. Una vez que ya estén todas esas pruebas alcanzadas, que se hacen en dos tandas llamadas FAT 1 y FAT 2, recién ahí se manda el módulo a certificar a Alemania”.

El proceso de fabricación que se busca en este rincón iluminado de Pocito es de una sofisticación tecnológica notable, integrando 14 etapas que combinan operaciones manuales con precisión robótica. El flujo de trabajo comienza con el corte láser de celdas solares y la carga automatizada de vidrio grado solar, avanzando hacia la soldadura de celdas mediante conductores de cobre recubiertos en plata. Brazos robóticos posicionan los componentes con software de precisión antes de pasar por rigurosos controles de calidad, como la inspección por electroluminiscencia con luz infrarroja para detectar fallas invisibles al ojo humano, culminando con la laminación al vacío y el enmarcado de aluminio.

Este logro industrial tiene raíces profundas en la historia reciente de la provincia. El proyecto actual es la culminación de una política de Estado que comenzó a gestarse en 2007, cuando se firmaron los primeros convenios con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El propio Estrada formó parte de aquella génesis desde el área solar de la CNEA, siguiendo el desarrollo de forma ininterrumpida durante casi dos décadas. Esta continuidad ha permitido que San Juan no solo cuente hoy con la infraestructura física, sino también con el conocimiento técnico acumulado para operar una planta que requiere insumos certificados internacionalmente, como celdas, vidrio y polímeros especiales, que inicialmente provienen de proveedores chinos de primer nivel antes de buscar la integración de proveedores locales.

El impacto de la fábrica trasciende lo económico para situarse en un plano estratégico nacional. Marcelo Orrego destacó en varias oportunidades que este proyecto es un paso decisivo para que San Juan se convierta en el motor del desarrollo energético del país. Al fabricar sus propios componentes, la provincia gana competitividad frente a las fluctuaciones del mercado global.

Con la mirada puesta en el segundo semestre de 2026 para el inicio de la producción a escala comercial, San Juan se encamina a cerrar el círculo de la sustentabilidad: aprovechar su radiación solar excepcional con tecnología diseñada y producida en su propio suelo.

Uno por uno, los pasos que faltan para empezar a producir

El camino hacia la puesta en marcha definitiva de la Fábrica Solar de San Juan contempla una serie de hitos técnicos rigurosos que Estrada definió como esenciales para garantizar la calidad del producto final.

En este sentido, el cronograma actual está supeditado a la llegada de contenedores con insumos certificados desde China, como el vidrio grado solar y las celdas, los cuales permitirán iniciar las pruebas de funcionamiento de la maquinaria que fueron reprogramadas para mayo tras algunos retrasos logísticos internacionales vinculados al encarecimiento de los fletes.

Estas evaluaciones se estructuran en dos etapas denominadas FAT 1 y FAT 2, donde se verificará meticulosamente la sincronización de los sistemas, la velocidad de producción de paneles por unidad de tiempo y la eficiencia eléctrica de cada unidad, asegurando que cada módulo responda a los estándares internacionales de tensión y aislación.

Un componente fundamental de esta etapa final es la colaboración internacional, ya que se espera el arribo de especialistas alemanes para coordinar y supervisar las pruebas una vez que los insumos estén confirmados y en la planta.

Una vez que se completen satisfactoriamente las pruebas de funcionamiento y calidad internas, el paso siguiente será enviar el módulo producido a Alemania para su certificación oficial. Este procedimiento técnico no solo validará la calidad del proceso de fabricación sanjuanino ante los mercados globales, sino que también marcará la conclusión del contrato con el tecnólogo encargado del proyecto, dejando el camino despejado para la inauguración oficial que se proyecta entre los meses de agosto y septiembre de este año.

Embed – El drone de Tiempo: Fabrica de paneles solares

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