“ROSITA”, la dama del agua en el paraje Difunta Correa

Un ejemplo más en las historias sanjuaninas, Rosita Martín hace 22 años que prometió a Deolinda Correa, que cada Jueves Santo, día que se celebra la Misa del Lavatorio de los Pies, en el calendario litúrgico para los fieles Católicos Apostólicos Romanos, abastecer con botellas de agua a los promesantes que llegan a pie para agradecer algún favor recibido, o pedir por una necesidad que cada uno tiene fe que sólo ella pueda cumplir.

Un ejemplo más en las historias sanjuaninas, Rosita Martín hace 22 años que prometió a Deolinda Correa, que cada Jueves Santo, día que se celebra la Misa del Lavatorio de los Pies, en el calendario litúrgico para los fieles Católicos Apostólicos Romanos, abastecer con botellas de agua a los promesantes que llegan a pie para agradecer algún favor recibido, o pedir por una necesidad que cada uno tiene fe que sólo ella pueda cumplir.

El reconocido periodista Rolando Chiffel hace mención y cuenta la historia de una mujer que junto a sus hijos y nietos, llegan al Paraje Difunta Correa, para esperar a los caminantes y abastecerlos con su botella de agua.

El clima es lo de menos para Rosita, ella aguanta porque sabe que su amor puede más que una ráfaga de viento frío, zonda, lluvia, en pocas palabras eso no es, ni será obstáculo, para que ella esté en ese lugar.

Rosita, Ricardo, Fernando y los nietos son un ejemplo a seguir

Mirá lo que relata Rolando de la mamá de sus grandes amigos

Desde hace 22 años que Doña Rosita, que es la mamá de mis predilectos amigos Ricardo y Fernando Heredia, en cada Semana Santa, se ubica con sus hijos y hoy también con sus nietos a la vera de la ruta que une Caucete con el paraje Difunta Correa, para entregarle a cada promesante una botella de agua para aliviar la caminata.

Lo de Rosita, Martín, Ricardo, Fernando y sus nietos, no sólo es una promesa, sino también un profundo acto de compasión y entrega. Cada Jueves Santo en la madrugada ellos están ahí, no importa el tiempo, con lluvias, vientos y hasta granizos ellos están ahí.

Un jueves santo Rosita lleva agua para repartir….curioso porqué al otro día, y estando en la cruz, Jesús pidió agua y le acercaron vinagre. Nadie ofreció un poco de compasión al hombre que cambio el sentido de la vida de la humanidad. Si ….humanidad…..esa misma que desde hace 22 años Rosita y sus hijos militan a la vera de la ruta. 
A VECES LA COMPASIÓN ES UNA BOTELLA DE AGUA…..

Fuente: Diario San Juan 19

ULTIMAS NOTICIAS

Publicidad