En el ecosistema digital libertario, la mejor defensa no es un buen ataque, sino un buen meme. Ante el avance de las investigaciones y los cuestionamientos mediáticos sobre el patrimonio, los gastos y el vertiginoso ascenso económico de Manuel Adorni, el ejército de trolls y militantes de La Libertad Avanza ha activado una maniobra de distracción clásica: la reducción al absurdo.
La estrategia consiste en fabricar “falsas denuncias” tan ridículas que, por carácter transitivo, terminen tiñendo de falta de seriedad a las denuncias reales. Uno de los posteos que más circuló en las últimas horas simula un despacho de agencia de noticias con estética de “último momento”. En él, se intenta ridiculizar el escrutinio sobre el origen de los fondos del vocero presidencial:
“Fuentes judiciales confirmaron la incorporación de pruebas fotográficas en una causa que involucra a Manuel Adorni. En la imagen, se lo observa en su infancia sosteniendo un chocolatín Jack con sorpresa, una golosina considerada VIP para la época. La fiscalía ya libró oficios para determinar el origen de los fondos utilizados”.
El mensaje es directo: si investigar un gasto de Adorni hoy es tan estúpido como investigar un chocolate de hace 40 años, entonces el vocero es una víctima de la “persecución” periodística.
La narrativa del absurdo escaló hasta los niveles más altos del círculo de poder e influencia del oficialismo. Otro meme, que parodiaba una investigación por la compra de “un pote de Casancrem de 500mg y un paquete de 12 salchichas”, fue el motor para que el dueño de Mercado Libre, Marcos Galperín, saltara a la arena de X (ex Twitter).
Con un posteo de apenas cuatro palabras, Galperín sentenció: “Esto es un escándalo”. La ironía del empresario no solo busca blindar al vocero, sino también marcar la cancha frente a lo que el sector privado más afín al Gobierno considera un “acoso” de la prensa tradicional hacia los funcionarios públicos.
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