Un equipo de investigadores del INTA San Juan y Mendoza desarrolló nueve variedades de uvas de mesa sin semilla, inscriptas tras 20 años de ensayos, cruzamientos y mejoramiento genético (hay otras dos a pasos de ser oficializadas). De ese total unas cinco son aptas para producción de pasas, un detalle no menor en momentos de una alta demanda de este fruto en el mundo, a la par de una fuerte caída del consumo de vinos. Así lo demuestran también las cifras del campo que indican que en el último año las variedades aptas para consumo y pasas aumentaron 76 ha en el país, y las aptas para elaboración disminuyeron 233 ha.
Las variedades desarrolladas son Delicia; Esperanza, Resistencia, Fernandina, Serena, Grandeza, Marisela, Revelación y Sorpresa. Todas están disponibles en viveros locales sin pago de regalías o royalties como se hace con otras plantas que ingresan desde el exterior. De hecho algunos productores locales han comenzado a implantarlas aunque aún no se conoce la experiencia final hasta tanto no se consigan los frutos. En cambio un productor del Este mendocino tomó la delantera y actualmente exporta la variedad Delicia INTA a Centroamérica.
Australia, uno de los principales productores de uvas de mesa del mundo, compró al INTA, la variedad Serena y actualmente es cultivada en esas tierras. Ahí no termina todo ya que hay productores californianos interesados en probar algunas de las nuevas opciones nacidas en Cuyo.
No hay que olvidar que a nivel mundial Argentina ocupa el sexto lugar del ranking de países exportadores de pasas de uva, mientras que en fruta en fresco está dentro de los 20 primeros. El mercado internacional está liderado por Perú, el principal productor y exportador; seguido por Chile, Sudáfrica, Estados Unidos y China.
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Equipo de investigadoras del INTA que desarrollan nuevas variedades de uvas sin semilla para consumo en fresco y pasas.
Una de las ventajas de estas variedades que surgieron por cruzamiento es que están adaptadas al fuerte calor, al viento zonda, y a todas aquellas inclemencias conocidas por los productores.
Fue la genetista Silvia Ulanovski quien comenzó con el Programa de Mejoramiento de variedades para uva en fresco hace más de dos décadas y tras su jubilación quedó a cargo la doctora en Agronomía, Beatriz Pugliese de San Juan.
“Ese programa comenzó en un momento en que la demanda de uva de mesa era muy alta, estábamos en las estadísticas mundiales de venta. Así fue que Silvia inició este plan en las dos zonas más estratégicas, es decir Junín en Mendoza y en San Juan. Hizo muchísimos cruzamientos antes de llevarlas a campo y después las seleccionó, según el tamaño, la productividad, entre otros aspectos hasta que surgieron las nueve seleccionadas que ya están inscriptas”, cuenta Beatriz.
El objetivo era conseguir variedades nuevas y competitivas respecto de las ya conocidas como la Flame que sigue a la cabeza de la más elegida para pasa, en este caso.
“En Mendoza ya están plantando mucho la Delicia que es una cruza de Moscatel muy sabrosa y muy buscada, como así también la Esperanza y algunos buscan la Grandeza”, explica la especialista que lidera el equipo biprovincial.
“La Serena Inta se ha vendido a Australia que es uno de los principales exportadores mundiales de uva en fresco, ellos producen mucho una variedad que se llama Crimson Seedless y ahora estamos haciendo tratativas con un vivero de California “, agrega
Otra de las variedades del INTA, la Marisela (cruza de vitis vinífera con lambrusca), tiene excelente performance para la producción de jugos y mermelada que también produce el INTA de manera experimental.
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Beatriz Pugliese junto a productores degustando las pasas producidas con variedades desarrolladas en INTA.
Mientras tanto, dos nuevas variedades también desarrolladas por este equipo (denominadas 75 y 69 hasta tanto tengan nombre propio), están en su fase de prueba y a pasos de su inscripción.
“Acá en Pocito estamos evaluando todas las nuevas variedades desarrolladas, haciendo la preselección y comparando con todas las variedades que utiliza el sector productivo como Fiesta y la Flame. Para ello se han realizado reuniones con productores y se llevan adelante otras acciones para mejorar el sector”, agrega.
Específicamente para pasas las más aptas son: Esperanza, Resistencia, Fernandina y las dos últimas que aún no están inscriptas en registro oficial que son las 69 y la 75.
Para el mayor aprovechamiento de las investigaciones se han sumado más de 40 ingenieros agrónomos para evaluar las variedades comerciales que hay en las zonas productivas de San Juan y poder realizar un mapeo con las que se usan en cada departamento. Además conocer a fondo si están injertadas o no, y cual es el comportamiento que tienen.
Siempre vinculado a la producción de pasas, también están realizando un ensayo e investigación sobre la ocratoxina, que es el único limitante que puede llegar a tener la pasa local para su comercialización cuando los niveles de esa toxina son elevados. ”Estoy haciendo ensayos con biofungicidas porque es un tema que hay que resolver para entrar a varios otros mercados”, agrega Beatriz.
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