El último capítulo se desató a partir de la polémica por el Día del Padre. La propuesta de adelantar la fecha del 21 al 14 de junio, impulsada por la Cámara de Comercio de San Juan y elevada a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), encendió el rechazo de la Cámara de Comerciantes Unidos, que salió a cuestionar tanto el contenido como la forma de la iniciativa.
Desde ese espacio, presidido por Marcelo Quiroga, difundieron un comunicado en el que hablaron de “medidas unilaterales” y pusieron en duda la representatividad de las decisiones. También deslizaron que detrás de algunas propuestas existirían intereses alejados de las necesidades reales del sector.
Del otro lado, en el entorno de la Cámara de Comercio que conduce Hermes Rodríguez, relativizaron esas críticas y aseguraron que la propuesta tiene fundamentos económicos concretos. Según explicaron a este medio fuentes cercanas a la entidad, la intención de adelantar la fecha responde a un análisis del calendario: en la semana original del festejo confluyen dos feriados nacionales, lo que -según sostienen- reduce la circulación de clientes, afecta el transporte público y encarece la operatoria comercial.
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Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio de San Juan.
Bajo esa lógica, remarcan que concentrar las ventas en una semana previa permitiría aprovechar mejor el momento en que hay mayor liquidez en la calle, tanto por el cobro de salarios estatales como del sector privado. Además, indicaron que la iniciativa fue presentada formalmente ante entidades nacionales como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), con el objetivo de respaldar el planteo.
El nacimiento del conflicto que excede el calendario
Sin embargo, esa mirada choca con la de Comerciantes Unidos. Desde ese sector sostienen que modificar una fecha instalada implicaría desordenar la planificación comercial y generar un vacío de ventas en la segunda mitad del mes. En ese sentido, consideran que el consumo fuerte ya está concentrado en los primeros días y que adelantar el festejo podría achicar el margen de recuperación en un escenario de caída sostenida.
El desacuerdo no se limita a una cuestión técnica. En el trasfondo aparecen diferencias sobre el modo de conducción y el vínculo con el resto de las entidades. Voces cercanas a la conducción de Comerciantes Unidos señalaron que el conflicto actual “no es nuevo” y que tiene antecedentes en discusiones previas, como el debate por el horario de corrido durante la pandemia. En aquel momento, la Cámara de Comercio había avanzado en conversaciones con el sindicato, mientras otras entidades alineadas a la Federación Económica se manifestaban en contra.
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Marcelo Quiroga, de Comerciantes Unidos. Foto: Canal 13.
Ese episodio, ocurrido en 2020 y 2021, es recordado dentro del sector como uno de los primeros puntos de quiebre. Allí también quedaron expuestas dos formas de encarar la actividad: una más proclive a introducir cambios en la organización del trabajo y otra más conservadora, enfocada en sostener esquemas tradicionales.
Feriados, costos y una disputa de fondo
En el presente, la tensión vuelve a replicarse en torno a otro eje sensible: la apertura de los comercios en feriados. Mientras desde la Cámara de Comercio advierten sobre el impacto de los costos -especialmente el pago doble de salarios-, desde Comerciantes Unidos plantean que la prioridad debe ser sostener el nivel de ventas y evitar cierres en días clave.
Incluso, proponen una alternativa concreta: abrir con normalidad durante el viernes 19 y el sábado 20 de junio -pese al feriado- para captar el pico de consumo, y trasladar el descanso del personal al lunes 22, cuando la actividad suele ser menor.
Más allá de las posiciones, en ambos espacios coinciden en un diagnóstico general: el comercio atraviesa un momento complejo. En ese marco, puertas adentro admiten que cualquier decisión sobre el calendario puede tener impacto directo en la facturación, lo que eleva el nivel de sensibilidad de cada medida.
También reconocen que, a pesar de las diferencias, el vínculo personal entre las conducciones no está completamente roto. Sin embargo, en off, desde uno de los sectores dejan entrever que existe malestar por lo que consideran una exposición mediática innecesaria y decisiones que no siempre forman consensos con el resto del entramado comercial.
En paralelo, desde el otro lado insisten en que la institución que impulsa los cambios cuenta con trayectoria, respaldo y alcance provincial, por lo que consideran legítimo promover este tipo de iniciativas, incluso cuando generan resistencias.


