El descenso de San Martín dejó una marca profunda en Diego “Pulpo” González. Lejos de limitarse a un análisis futbolístico, el mediocampista reconoció que aquel golpe deportivo derivó en un proceso personal difícil, que lo llevó a atravesar un período de tristeza y reflexión.
“Me afectó muy fuerte el descenso”, admitió en una entrevista con DSports, al recordar el final de la temporada 2025. González fue parte del equipo titular y vivió desde adentro el momento en que el Verdinegro perdió la categoría. “Estuve deprimido durante un tiempo y me costó sacarme eso de la cabeza”, confesó.
Con 37 años y una carrera que incluye pasos por Lanús, Racing y Boca -donde conquistó cinco títulos entre 2020 y 2023-, el volante regresó al fútbol argentino para jugar en San Martín y cumplir un deseo personal: compartir cancha con su hermano en el profesionalismo. Sin embargo, el desenlace fue muy distinto al que imaginaba.
En su relato, el futbolista expuso una faceta íntima que sorprendió. “Me daba vergüenza de ir a la casa de mis padres”, reveló, al describir cómo el descenso impactó en su vida cotidiana. “Ahí me di cuenta de que estaba mal”, agregó, en una reflexión poco habitual en el discurso de los jugadores.
Con el paso del tiempo, González logró resignificar lo ocurrido. “Por suerte entendí que no había cometido ningún crimen y que la vida sigue”, expresó, al relativizar el peso de un resultado deportivo. Aun así, no minimizó el golpe: “Uno nunca está preparado para un descenso. Son cosas que te afectan mucho”.
El mediocampista también habló del aprendizaje que le dejó la experiencia. “Cuando uno se hace más grande, empieza a analizar las cosas de otra manera”, sostuvo. Y profundizó: “Cuesta salir de la burbuja del jugador de fútbol y empezar a vivir una vida más normal”.
Su ciclo en San Martín se cerró a fines de diciembre, cuando decidió dar un paso al costado. En ese momento, eligió despedirse con un mensaje público en el que destacó el respaldo dirigencial y el acompañamiento de los hinchas. “Necesitaba tomar distancia y procesar todo”, fue la sensación que transmitió en aquel adiós.

