Alex Wickham, Lucy White y Julian Harris
Hoy 19:32
Keir Starmer dijo que busca permanecer como primer ministro del Reino Unido, después de que nuevas revelaciones sobre el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en EE.UU. reavivaran los llamados a su renuncia.
Starmer dijo el viernes que comparecerá nuevamente ante la Cámara de los Comunes la próxima semana para explicar cómo pudo no saber que funcionarios de seguridad habían planteado objeciones a la nominación de Mandelson, por sus vínculos con el fallecido financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein, durante el proceso de verificación. Funcionarios del gobierno afirmaron que no descubrieron sino hasta el martes que el Ministerio de Relaciones Exteriores había desestimado esas preocupaciones, pese a meses de investigaciones sobre el fallido nombramiento.
El episodio planteó interrogantes sobre si el líder del Partido Laborista engañó deliberadamente al Parlamento, lo que podría constituir una violación del Código Ministerial del Reino Unido. El escándalo evocó las controversias que precipitaron la caída de su predecesor conservador, Boris Johnson.
“Que no me hayan informado que no había pasado la verificación de seguridad —cuando yo le decía al Parlamento que se había seguido el debido proceso— es imperdonable”, declaró Starmer a los medios el viernes. “No solo no me lo dijeron a mí, no se lo dijeron a ningún ministro, y estoy absolutamente furioso por eso”.
Starmer habló al margen de reuniones con el presidente francés Emmanuel Macron en París para discutir formas de mitigar el impacto de la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán.
Los bonos del gobierno británico cayeron el jueves tras las primeras noticias, aunque luego se estabilizaron.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, y Ed Davey, de los Liberal Demócratas, pidieron la renuncia de Starmer. La líder conservadora Kemi Badenoch sostuvo más temprano el viernes que Starmer podría haber informado antes a la Cámara de los Comunes.
“Sé que está mintiendo”, dijo Badenoch, rechazando la versión de Starmer. “Es completamente inverosímil que el primer ministro, exjefe de la fiscalía de este país, no haya hecho preguntas básicas ni solicitado revisar personalmente la verificación de seguridad”.
Hábil negociador
Starmer había nombrado a Mandelson, un conocido y hábil negociador comercial, como embajador para fortalecer la posición británica ante la Casa Blanca del presidente Donald Trump. En cambio, se ha convertido en un lastre para el primer ministro y ha generado reiterados pedidos de renuncia desde que Bloomberg News reveló en septiembre la profundidad de la relación de Mandelson con Jeffrey Epstein.
El diario The Guardian informó esta semana sobre la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores, que supervisa los nombramientos diplomáticos. Mandelson tenía vínculos conocidos con China, Rusia y Epstein, aunque posteriormente Starmer afirmó que el dirigente laborista había mentido sobre el alcance de esa última relación.
El Código Ministerial establece que los ministros, incluido el primer ministro, deben renunciar si engañan deliberadamente al Parlamento. Starmer también dijo al público en febrero que Mandelson había superado la verificación de seguridad.
“No me informaron que la verificación de seguridad había fallado. Eso es impactante. Es inaceptable, y tengo la intención de exponer todos los hechos ante el Parlamento el lunes”, dijo Starmer.
Mandelson fue arrestado en febrero bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas. El exembajador sostiene que no hizo nada incorrecto y no ha sido acusado formalmente.
Los mercados han mostrado repetidamente nerviosismo ante la posibilidad de una crisis política que fuerce la salida de Starmer y de la ministra de Finanzas Rachel Reeves, quienes han basado su agenda en el compromiso de mejorar la estabilidad fiscal.
“Los acontecimientos políticos probablemente reintroduzcan una prima de riesgo fiscal en las tasas del Reino Unido, empinando la curva de los bonos”, dijo Laura Cooper, responsable de crédito macro y estratega global de inversiones en Nuveen. “La incertidumbre sobre el liderazgo, la posible erosión del ancla fiscal y el riesgo de relajar la disciplina se suman a un panorama ya desafiante”.


