José Simonella: “el gran desafío es si la sociedad puede soportar el cambio del modelo”


En un contexto marcado por la incertidumbre económica y la falta de señales claras sobre la recuperación del ingreso, José Simonella analizó en Punto a Punto Radio el rumbo del modelo económico y sus efectos concretos en la vida cotidiana. El economista advirtió que el mayor desafío no está sólo en estabilizar variables macroeconómicas, sino en sostener socialmente un proceso de transformación que impacta de lleno en el empleo, el consumo y la estructura productiva.

“El bolsillo de la gente está golpeado”, sostuvo, al describir una economía con crecimiento heterogéneo, donde algunos sectores avanzan mientras otros enfrentan serias dificultades.

—¿Cómo describe hoy la situación económica en el día a día de la gente?
—La economía en el bolsillo de la gente está golpeada. Hay una caída del consumo como consecuencia de la merma en los ingresos reales de las familias, tanto formales como informales. Si bien hay algunos indicadores que muestran crecimiento a nivel global, cuando uno desagrega por sectores encuentra un comportamiento muy heterogéneo, con actividades como la industria, el comercio y la construcción en una situación complicada.

—¿Es un escenario que puede mejorar en el corto plazo?
—No es muy halagüeño en el corto plazo. No se ve una mejora inmediata en los ingresos de las familias. El desafío del Gobierno hoy no pasa sólo por la inflación, que incluso se ha vuelto a acelerar, sino por la preocupación de la gente vinculada a la caída del salario real y, en muchos casos, a la pérdida de empleo formal.

—El Gobierno sostiene que el empleo no cayó tanto, ¿coincidís con esa mirada?
—Hay que mirar la calidad del empleo. Lo que ha crecido mucho es el trabajo monotributista y el empleo informal. Esa compensación no es equivalente al empleo formal que se pierde. No son trabajos de la misma calidad, ni en términos de ingresos ni de estabilidad.

—¿Hacia dónde va el modelo económico actual?
—El Gobierno está promoviendo inversiones en sectores donde Argentina tiene ventajas competitivas, como el agro, la minería y la energía, además de la economía del conocimiento. El problema es que son sectores capital intensivos, que no demandan tanta mano de obra.

—¿Qué pasa entonces con la industria?
—Muchas industrias se van a tener que reconvertir, y ya lo están haciendo, pasando de producir a importar. Es una estrategia de supervivencia, pero implica menor demanda de empleo. Eso va a impactar especialmente en los cordones industriales de grandes centros urbanos como Córdoba o Rosario.

—Se plantea la falta de un plan económico claro. ¿Qué opina?
—El Gobierno tiene una ideología clara. No va a hacer un plan de desarrollo diseñado por el Estado como plantean otros economistas. Va a dejar que el mercado asigne los recursos. Eso implica que las inversiones van a ir a donde haya mayor rentabilidad, no necesariamente a donde haya más necesidad de empleo.

—¿Eso puede generar tensiones?
—Sí, porque nadie va a invertir en sectores donde no pueda competir, como algunas industrias frente a China. En cambio, sí va a haber inversiones en sectores como Vaca Muerta. El problema es que eso no resuelve en el corto plazo la situación del empleo.

—¿Dónde está el principal riesgo del modelo?
—En la temporalidad. Muchas empresas y comercios no van a ser viables en este nuevo contexto. Y hasta que aparezcan nuevas actividades que generen empleo y crecimiento, hay un tiempo intermedio muy difícil.

—¿La sociedad puede sostener ese proceso?
—Ese es el gran desafío: ver si la sociedad puede soportar esa transición. Algunos podrán hacerlo, pero hay muchos que ya están en una situación muy complicada.

—¿Cambió la principal preocupación de la gente?
—Sí. Hace unos meses era la inflación y hoy pasó a un segundo plano. Ahora las principales preocupaciones son los problemas económicos en general, la caída del salario real y la pérdida de empleo.

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