la historia de Milagros y el regalo que cambió su vida


En el corazón de Caucete, en el barrio Valle Conjunto Cuatro, la vida de la familia Pastén cambió de ritmo el pasado mes de diciembre. Milagros, una joven de 16 años con una sonrisa que ilumina cualquier espacio, recibió un regalo que no solo llegó en vísperas de la última Navidad, sino que marcó un antes y un después en su búsqueda constante de independencia. Se trata de una tricicleta adaptada, una herramienta que para muchos puede ser un vehículo común, pero para ella representa la posibilidad de “insertarse en el mundo”.

La historia de Milagros comenzó con un desafío extremo desde su primer suspiro. Nació con apenas seis meses de gestación y, tras quince días de internación en neonatología, contrajo un virus que derivó en una meningitis. Como consecuencia, Milagros convive con una hidrocefalia que le dejó secuelas motrices y un retraso madurativo leve. Sin embargo, su madre, María Rosa Cuello, la describe como una luchadora incansable que, a pesar de sus dificultades para caminar, buscando siempre un apoyo o la mano de alguien, es “muy independiente” y asiste a la escuela especial Montessori y a un centro terapéutico.

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La necesidad de una movilidad adecuada siempre estuvo presente. María Rosa, en diálogo con TIEMPO DE SAN JUAN, recuerda que antes tenían una bicicleta con rueditas soldadas, pero el peso y el tamaño hacían que para Milagros fuera casi imposible pedalear. “Nosotros deseábamos buscarle un triciclo de esos que venden en las bicicleterías, pero no somos de plata porque somos los dos trabajadores”, relata su madre, destacando el esfuerzo diario de su marido Julio, empleado de comercio, y el suyo como docente de apoyo a la inclusión.

La llegada de la tricicleta fue una sorpresa orquestada entre los padres y el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano. Cuando finalmente la vieron llegar a su casa, la emoción desbordó todo protocolo. “Fue sorpresa porque ella es muy ansiosa; cuando le avisamos que ya estaba ahí, ella lloraba y estaba muy contenta”, recuerda María Rosa conmovida. Desde ese día, Milagros no dudó un segundo y se subió de inmediato para empezar a rodar.

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María Rosa Cuello con su hija Milagros Pastén y Paula Moreno, directora de Personas con Discapacidad de San Juan.

María Rosa Cuello con su hija Milagros Pastén y Paula Moreno, directora de Personas con Discapacidad de San Juan.

Hoy, la tricicleta es una extensión de su cuerpo. La utiliza para ir a sus clases de deporte adaptado, donde juega tenis de mesa y participa en programas provinciales de formación deportiva. El vehículo tiene detalles que le dan seguridad: dos espejos laterales, frenos precisos y un canasto trasero donde carga su botella de agua y su bolso de entrenamiento. Incluso, en sus paseos al Skate Park de Caucete o a la casa de sus abuelos, la acompaña Akira, su perra labradora de apego.

Para María Rosa, el impacto emocional es incalculable. “Le ha cambiado muchísimo su autonomía, se siente más segura”, explica, y añade con sinceridad sobre la realidad de las personas con discapacidad: “Ella trata de insertarse en el mundo, como quien dice, que cuesta, pero porque cuesta muchísimo todavía. Esta herramienta es muy útil para ellos”. A pesar de los miedos lógicos de cualquier padre, ver a Milagros pedalear sola en lugares cerrados es un triunfo compartido: “Ella me dice: ‘Mamá, yo quiero andar sola’. Ella sí anda sola, siempre mirándola nosotros”.

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Herramientas para la autonomía

La historia de Milagros es uno de los tantos testimonios que surgen de la segunda edición de los programas impulsados por el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, a través de la Dirección de Personas con Discapacidad que conduce Paula Moreno. Estas políticas públicas están diseñadas específicamente para fomentar la independencia y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan barreras físicas y arquitectónicas en su día a día.

El programa de Transporte Inclusivo se enfoca en la entrega de movilidades adaptadas, como tricicletas y manociclos, destinadas a personas de entre 12 y 70 años. Este año, el beneficio se amplió con la entrega de un kit de seguridad que incluye casco y chaleco refractario para garantizar traslados seguros hacia centros educativos, laborales o de rehabilitación.

Por otro lado, el eje de Adaptación de Baños busca eliminar obstáculos en la higiene personal, proporcionando kits que incluyen inodoros altos, barandas rebatibles, sillas de ducha y grifería adaptada. Esta iniciativa no solo alcanza a domicilios particulares, sino que también incluye un cupo para Organizaciones No Gubernamentales que necesiten adecuar sus instalaciones para personas con movilidad reducida.

Durante el 2025, se entregaron 20 tricicletas y manociclos. En marzo, recibieron movilidades una persona de 15 años residente en Rawson que estudia en un Centro Educativo Terapéutico y otra persona de 13 años, de Chimbas que va a una escuela pública. Además, se dieron dos tricicletas más en Pocito y dos manociclos para personas de Iglesia. A su vez, 12 personas accedieron al programa de adaptación de baños.

Para acceder a estos beneficios, los interesados deben cumplir con una serie de requisitos administrativos y sociales. Es fundamental presentar la fotocopia del DNI, el Certificado Único de Discapacidad (CUD) que acredite la discapacidad motora, la certificación negativa de ANSES y la constancia de CUIL de todo el grupo familiar conviviente. En el caso del transporte, se suma la necesidad de un certificado de aptitud médica para el uso del dispositivo y una constancia de asistencia a alguna institución educativa o terapéutica. Para las adaptaciones de baños en hogares, se solicita además un plano de la propiedad y fotografías actuales del sanitario para su evaluación técnica por parte de trabajadores sociales.

Un punto clave en el acceso es que el grupo familiar debe someterse a una evaluación socioeconómica, ya que los ingresos totales no deben superar el valor de cuatro salarios mínimos vitales y móviles. Las instituciones y ONG interesadas también pueden postularse presentando su documentación de personería jurídica y estatutos vigentes. Todas las gestiones y consultas se centralizan en la oficina del Departamento Social de la Dirección de Personas con Discapacidad, ubicada en el Anexo Ministerial en calle Hipólito Yrigoyen 2950 (este), en Santa Lucía.

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