“No estamos en contra del reclamo, estamos diciendo que hay un derecho que se está vulnerando y que nosotros somos las personas que lo tenemos que cuidar. Y cuidarlo no es hacer un paro, como sería lo mismo para mí cuidarlo decirle que no estudie más. No, no. Yo quiero que mi hijo estudie, que se reciba de la secundaria para poder trabajar. Lo más fácil para mí es decir no vamos a la escuela, andá a trabajar. Mi obligación como madre, como adulta, es hacer respetar los derechos de que él pueda estudiar. Entonces, les pido a los gremialistas, a las autoridades de educación de la Universidad, que tengan el decoro de acordarse que ellos tienen la posibilidad de defender los derechos de indefensos y solo están defendiendo sus derechos“.
Con estas palabras, Verónica Figueroa, madre de una alumna de un colegio preuniversitario, resume el sentimiento de un grupo creciente de padres y madres de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, la Escuela de Comercio Libertador General San Martín y el Colegio Central Universitario Mariano Moreno que vienen como autoconvocados reclamando desde hace semanas en la provincia. Estos tres institutos, que dependen de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), atraviesan una situación compleja desde el comienzo del ciclo lectivo debido a la constante falta de clases por las medidas de fuerza de los docentes universitarios. La organización de los padres surgió de manera espontánea al ver que la formación de sus hijos se encontraba a la deriva y, desde entonces, han intentado articular respuestas mediante notas al Rectorado, reuniones con gremios y pedidos de ayuda a legisladores nacionales y provinciales.
La preocupación principal de este movimiento de padres -no se sabe con certeza cuántos son- es la enorme cantidad de días de aprendizaje que se han perdido, lo que Figueroa estima en un mes de clases efectivas sin contar feriados. Al respecto, la madre explicó en diálogo con Canal 13 San Juan, que la realidad es muy dispar según el curso ya que hay algunos que han tenido más del 70% de días de paro dependiendo de la adhesión de sus docentes.
El impacto de esta falta de continuidad es pedagógicamente devastador puesto que, según describe Figueroa, los chicos no tienen tres días seguidos de clase y por lo tanto no pueden evaluar una unidad o directamente no alcanzan a aprenderla. Esta situación generó un desaliento generalizado entre los alumnos quienes sienten que van a desaprobar porque los contenidos se ven muy por encima y luego se les toma una evaluación sobre temas que no recibieron de manera clara, sostuvo.
“Directamente los chicos saben que van a ir a desaprobar. Ya tienen esta idea de ‘che, me fue mal en esta materia, no vi esta unidad, la vi muy por encima, me van a tomar un montón de cosas. Bueno, listo, esa materia está perdida y capaz que hasta el año está perdido’“, dijo la referente de los padres organizados.
En los tres institutos preuniversitarios de la UNSJ cursan en total un promedio estimado de entre 3.300 y 3.500 alumnos de nivel secundario en simultáneo. Para ingresar se rinde un riguroso examen.
“No sé si la palabra es desamparado, sino que es como que somos los culpables de haber elegido esa escuela, y los hijos son los culpables de haber perdido el tiempo rindiendo para ir a esa escuela”, se lamentó la mujer.
La movilización de los padres también apunta a la falta de respuestas por parte de la conducción de la UNSJ, que conduce Tadeo Berenguer, a quienes acusan de no recibirlos a pesar de los reiterados pedidos de audiencia. Figueroa relató que “Ese día (de la marcha) apagaron las luces, cerraron. Había una actividad dentro de la institución del Rectorado y, mínimo, alguien tenía que salir a recibirnos, pero no fue así”.
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En ese sentido, la madre manifestó un sentimiento de soledad frente al conflicto y asegura que por parte de la universidad la respuesta es que los padres no son empáticos con la situación salarial de los docentes. Sin embargo, ella aclaró que quienes reclaman no son familias acomodadas sino padres trabajadores que conocen la realidad económica actual, incluso mencionando que muchos de ellos deben realizar trabajos extras como choferes de aplicaciones para llegar a fin de mes.
Un aspecto doloroso que denuncia Figueroa es la presión social y el hostigamiento: “Hay papás que se han tenido que bajar de alguna manera la visibilización de sus caras porque sus hijos están recibiendo bullying dentro de las instituciones por parte de algunas personas o algunos adultos con comentarios que no corresponden”, afirmó.
Figueroa consideró que el planteo de cambiar a los alumnos a una escuela de gestión privada es “totalmente descabellado”. Según explicó, esta postura surge como respuesta a comentarios que circulan en redes sociales o en la comunidad, donde se les sugiere que, si no están conformes con la situación en los institutos preuniversitarios, busquen otras opciones.
Ante este panorama de desprotección, las familias han recurrido a la Defensoría del Pueblo y analizan la posibilidad de presentar un recurso de amparo judicial por la defensa de los derechos del niño, siguiendo el ejemplo de otros colegios preuniversitarios del país que han buscado alternativas para que los menores de edad no pierdan clases. No obstante, Figueroa se lamentó de que afrontar un trámite judicial de ese tipo es sumamente costoso para las familias y que actualmente el futuro educativo de sus hijos parece quedar exclusivamente en manos de lo que el gremio decida hacer.
Una semana de conflicto y gremios en tensión
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La situación se ha agravado durante esta semana con un nuevo paro de 96 horas, convocado desde el 26 hasta el 28 de mayo por las asociaciones gremiales docentes y no docentes. La medida de fuerza afecta directamente a las unidades académicas de la UNSJ y a sus institutos secundarios, con niveles de adhesión que en la Escuela Industrial alcanzan el 70 %. Desde los gremios como ADICUS y SiDUNSJ sostienen que el escenario salarial es crítico y que el aumento del 1,5 % ofrecido recientemente por el Gobierno nacional es insuficiente frente a una inflación acumulada que triplica los incrementos otorgados al sector.
Los representantes sindicales advierten que el plan de lucha es a largo plazo y que la continuidad del conflicto pone en serio riesgo el inicio del segundo cuatrimestre. Edith Liquitay, referente de ADICUS en San Juan, señaló que muchos docentes se encuentran en una situación de indigencia o pobreza, lo que los obliga a realizar actividades complementarias como la venta de comida o artesanías para subsistir. Incluso mencionó que para algunos profesores el paro representa un ahorro al no tener que costear el traslado hasta las instituciones.
Mientras los gremios denuncian contra Javier Milei la falta de financiamiento universitario y la pérdida de personal docente que abandona la universidad por los bajos salarios, los padres de los colegios preuniversitarios insisten en que la educación media debe ser protegida de este conflicto para garantizar que sus hijos, que son menores de edad, puedan cumplir con su ciclo lectivo obligatorio.


